En los tiempos que corren, quien más quien menos hace sus pinitos en el extenso universo de las manualidades, lo que en estos tiempos se ha dado en llamar el DO IT YOURSELF, las conocidas siglas DIY que habréis visto en muchos sitios (entre otros, en este blog). Manualidades ha habido toda la vida, sin embargo la cuestión ha tomado un cariz de tendencia que nunca antes había tenido.
Las causas de la extensión del fenómeno para mí son todo un misterio. Personalmente pienso que puede venir motivado por la crisis y la necesidad de buscar alternativas al gasto, la alta tasa de paro (que obliga a los desempleados a buscar opciones de ocio baratas y negocios en que auto-ocuparse), y el agotamiento paulatino de un modelo: el del consumismo desaforado. También podríamos pensar que se trata de una moda o corriente pasajera, pero sin duda ataca con fuerza y opino que ha venido para quedarse.
Todas estas conclusiones son totalmente personales y discutibles, no soy una experta socióloga. Pero sí que puedo decir que a mi me ha conquistado el DIY, y lo veo también en mi entorno más cercano. No hay más que darse una vuelta por las calles de cualquier ciudad para ver como han proliferado las tiendas, talleres o negocios de costura, mercerías modernas y tiendas de lanas adaptadas a los tiempos actuales.
Yo misma y mis amigas esta Navidad hemos hecho un amigo invisible totalmente DIY, en el que cada una tenía que regalar algo hecho con sus propias manos. Y el resultado fué sorprendente, os lo aseguro.
Aprender a coser a máquina nuestras propias prendas, a hacer arreglos sencillos, crear nuestra propia bisutería, aprender a tejer punto con agujas, hacer amigurumis a ganchillo y un largo etcétera se ha convertido en la tendencia más cool entre la generación de los veinte a los treinta. Cualquier hipster que se precie, cuenta con alguna de estas materias entre sus aficiones.
Por no hablar del scrapbooking (que no es un deporte de aventura, aunque por el nombre pueda parecer cualquier cosa) o de la fiebre por el baking, o la creación de pasteles y tartas que parecen auténticas obras de arte. Y es mucha la gente que además se anima a convertir su afición en su modo de vida. Este blog es en parte una pequeña muestra, pero podemos encontrar miles de ejemplos.
Sí vosotros todavía no habéis caído en esta auténtica fiebre, os animamos a que lo intentéis, y para ello os vamos a dar algunas recomendaciones para que las adaptéis a vuestros gustos y disponibilidad.



